Tejido, cortado y cosido bajo un mismo techo

¿Y qué tal el porteo en invierno?

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¿Has oído que se acerca el invierno del siglo? Para quienes no soportan el calor, por fin llega su momento. ¿Y la otra mitad de la humanidad? Ya se sabe: si no quieres pasar frío, ¡hay que arrimarse! Y esta es la postura oficial de Lenny ante el invierno que viene.

¿Por qué es buena idea portear en invierno?

Refuerza tu sistema inmunitario y el de tu bebé

¿Sueñas con que toda tu familia tenga buenas defensas? En gran parte depende de ti. Las defensas no se compran en la farmacia: hay que ganárselas, y se puede empezar en cualquier momento. Puedes pasear con tu peque haga el tiempo que haga, solo hay que abrigarse bien. Cuando llevas a tu bebé en un fular o una mochila, es fácil comprobar si tiene calor o no. Si va bien abrigado, no le hará ningún daño pasar mucho rato al aire frío, incluso muy frío.

¡Muévete!

¿Te preocupan las historias de niños pegados al móvil o a la tablet a los que no hay forma de sacar de casa? No esperes, actúa ya. Lleva a tu bebé contigo y enséñale buenos hábitos desde el principio. Cuando crezca, en su tiempo libre hará lo que le enseñes ahora. Si no pasas tiempo activo con tu hijo, no esperes que un adolescente se levante del sofá por voluntad propia y se lance a la aventura.

Qué ponerse, o sea, la calefacción ;)

Tienes dos opciones: abrigaros bien los dos y luego poner el fular o la mochila, o vestiros un poco más ligeros, colocar al bebé en el fular o la mochila y solo entonces poneros una sudadera para dos. Este segundo método es muy recomendable para recién nacidos y bebés pequeños (hasta los 3-4 meses), sobre todo porque permite controlar mejor la postura del bebé. En ambos casos, recuerda que juntos y en movimiento se pasa más calor: si os abrigáis como si salieras a pasear sola, acabaréis con demasiado calor.

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Ve a donde quieras.

Si paseas con el carrito en invierno, muchas aceras nevadas te quedan vetadas. Con un fular o una mochila puedes ir a cualquier sitio, sin limitarte a los lugares de fácil acceso. Al planear un paseo, no tienes que pensar si alguien ha quitado la nieve o si el camino que quieres recorrer está embarrado.

«¡Vámonos a casa, que tengo frío!»

¿Cuántas veces lo has pensado cuando tu peque caminaba a tu lado por el parque, demasiado pequeño para un paseo a buen ritmo y demasiado curioso para ir en la silla? Con una mochila es más fácil llegar a un acuerdo: cuando le gana el cansancio, el niño sube a la mochila, por ejemplo a la espalda, y tú puedes entrar en calor apretando el paso.

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¿Es seguro?

Para que el porteo en invierno sea seguro, tu bebé tiene que poder respirar con libertad. También es importante no «sobrecalentarlo». Igual de importante es que pises con seguridad: un calzado cómodo debe ser la base de tu ropa.

¡Juntos!

La necesidad de cercanía no desaparece cuando termina el verano; es más, en otoño e invierno la necesitamos todavía más: por la falta de color y de luz, a menudo nos invade la apatía y el bajón, y la cercanía y los mimos nos ayudarán sin duda a superarlos.

Ajustar vuestro dúo paseante puede requerir algunos ensayos, así que haz las primeras pruebas cerca de casa, donde puedas volver y adaptar la ropa a vuestro tándem único en el mundo. No renuncies a la cercanía por el invierno; al contrario, descubre una cercanía invernal que abriga de maravilla.

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