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Un buen parto con historia

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El año 1994

Cuando en 1994 un grupo de periodistas y activistas sociales puso en marcha la iniciativa «Rodzić po ludzku» («Parir con dignidad»), despertó, además de sorpresa (¡vaya nombre!), tímidas esperanzas en algunas mujeres, pero también chocó con un muro de procedimientos anquilosados, probados, poco amables, pero que funcionaban y, sobre todo, eran lo habitual. El statu quo se defiende con uñas y dientes en todos los ámbitos, y la obstetricia no fue una excepción. Las encuestas que llegaron a las mujeres hicieron que el genio del trauma del parto saliera de la botella con estruendo y la hiciera añicos, y enseguida quedó claro que, aunque tiene mil caras, todas cuentan la misma historia cruel. Era aún más evidente que la botella rota no se podía recomponer y que había que afrontar el problema. Las voces de miles de mujeres que respondieron a los cuestionarios mostraron la realidad del parto en 1994: sufrimiento, humillación, soledad, falta de intimidad, falta de información.

Madre atrapada

Los 25 años de trabajo del movimiento social y de la Fundación Rodzić po Ludzku hacen que la siguiente descripción de la situación inicial parezca irreal:

Justo después del parto, las madres ni siquiera podían ver ni abrazar a su bebé. El recién nacido iba a una sala aparte y la madre solo podía verlo cuando se lo traían, bien envuelto en un saco, para darle de comer. Por la prohibición de visitas, la mujer quedaba aislada del mundo y de sus seres queridos.

/web de la Fundación Rodzić po Ludzku/

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¿Un buen parto? Algo he oído…

La situación en Polonia en 2019 puede no ser perfecta, pero, por suerte, no se parece a la de hace 25 años. El concepto de buen parto, cuyos pilares sentó la fundación, está perfectamente descrito como estándares (!) y las familias que esperan un bebé lo «sienten» igual de bien; las matronas y las doulas hablan de él.

La labor de la fundación es enorme. Su actividad impulsó cambios en los hospitales y contribuyó directamente a la creación de las clases de preparación al parto, a la introducción de los partos acompañados por la familia, a que la madre pueda estar en contacto continuo con su bebé y a eliminar la prohibición de visitas. La fundación apoya la formación del personal sanitario, entre otras cosas con cursos y congresos como el de hoy (16/10) en Rzeszów o el próximo en noviembre (13/11) en Breslavia. Promueve la lactancia materna, vigila el respeto de los derechos de las pacientes en las maternidades, edita publicaciones y mantiene una base de datos activa de hospitales, matronas y clases de preparación al parto: gdzierodzic.info («dónde dar a luz»). Su web es una mina de conocimiento sobre el embarazo, el parto y el posparto.

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¿Lo tienes todo planeado? Ábrete a lo desconocido

El parto es un poco como un videojuego: en un nivel buscas las herramientas que necesitas, las consigues y, equipada con ellas, entras en un universo completamente nuevo. Antes de entender cómo usarlas, tienes que echar un vistazo a ese nuevo nivel, donde todo es… ¡nuevo, nuevo, nuevo! Un buen parto es el sueño de toda futura madre. Muchas hemos pasado noches en vela, horas planificando, leyendo, conociendo otras historias, comprobando las posibilidades, las circunstancias y la experiencia de quienes (probablemente) nos acompañarán en este viaje. Pero, pese a todo lo que sabemos y a nuestros planes minuciosos, no podemos controlarlo todo. Normalmente hay dos cosas seguras:

1. solo la experiencia del parto nos da un conocimiento completo del propio parto

2. cada parto es diferente

Estas sencillas verdades nos sitúan ante lo desconocido, sea el primer parto o el segundo: al fin y al cabo, algo siempre puede ir de otra manera. Merece la pena recordarlo y estar abierta a nuevas y buenas posibilidades.

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¡Resumamos!

¿Qué tiene de tan profundo la iniciativa «Parir con dignidad»? Que no es una campaña. Toda campaña tiene un principio y un final, y parir con dignidad va mucho más allá de nombrar un problema, definir medidas correctoras, crear protocolos y velar por su cumplimiento. Todas las recomendaciones y protocolos buscan que la mujer que trae un hijo al mundo (es decir, que da a luz a un ser humano) no deje de ser un ser humano durante el parto, no tenga que defender su humanidad ni renunciar a ella, ni sentir que está amenazada o que no se respeta. Este objetivo se alcanzará cuando todas las personas que participan en el parto estén convencidas de que es un error tratar al bebé como una persona inacabada, y un error tratar a la mujer, durante el parto y en torno a él, como una persona incompleta, con derechos limitados e incapaz de tomar decisiones.

* * *

Una persona con historia

Todos queremos nacer bien y toda madre quiere dar a luz bien. La vida escribe sus propios guiones. Aunque tu parto no haya sido o no vaya a ser perfecto, es tuyo, único, para siempre, y no es bonito porque dieras a luz en casa, en el hospital o en el agua, ni porque tu marido te cantara al oído tu canción favorita mientras la matrona te masajeaba la espalda dolorida, sino porque fue justo en ese momento cuando nació tu hijo y naciste tú como madre.

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