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¿Fino o grueso? Ocho mitos y verdades sobre el gramaje de los fulares

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¿Fino o grueso? Ocho mitos y verdades sobre el gramaje de los fulares

¿Los fulares finos son solo para bebés? ¿Un fular más grueso es mala idea para los días de calor? ¿Las «mantas» gruesas se anudan solas y perdonan los errores? El gramaje del fular se ha convertido en una obsesión moderna en el mundo del porteo y, aunque es muy importante, hay muchos malentendidos a su alrededor. Repasemos algunas verdades y mitos sobre el gramaje de la tela.

Los fulares finos son solo para bebés pequeños

Falso: los fulares finos son más fáciles de anudar con recién nacidos y bebés pequeños, pero también se pueden usar con niños mayores de forma segura y cómoda. Es cierto que una tela más fina no es tan mullida en los hombros, y se nota más a medida que el peque pesa más. Pero si ajustas bien el fular y eliminas toda la holgura, no debería haber problemas para portear a niños más grandes (sobre todo si el fular tiene una textura con agarre que evita que se clave). Todo depende de tus preferencias: hay quien prefiere fulares finos (incluso con niños grandes) y quien no.

Los fulares más gruesos son mejores para niños más grandes

Verdadero: los fulares finos son más fáciles de anudar con recién nacidos y bebés pequeños, y en un fular grueso es más difícil (aunque no imposible) colocar bien a un bebé pequeño. Los fulares gruesos suelen ser más mullidos que los finos, así que pueden dar mejor soporte a los niños que pesan más. Pero, de nuevo, todo depende de tus preferencias: hay quien prefiere fulares gruesos (incluso con niños pequeños) y quien no.

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Una «manta» gruesa es más fácil de ajustar

Falso: de hecho, los fulares gruesos son más difíciles de ajustar bien, porque cuanto más grueso es el fular, más fuerza hace falta para ajustarlo correctamente y hacer un nudo perfecto. Por eso las «mantas» muy gruesas (con un gramaje superior a 300 g/m²) no se recomiendan a quienes empiezan a portear.

Una «manta» gruesa perdona todos los errores

Falso: aunque a veces parezca más fácil ajustar un fular grueso porque se queda en su sitio aunque no lo ajustes con precisión hebra a hebra, como cualquier fular necesita un ajuste correcto para funcionar bien y daros a ti y a tu bebé la mejor postura.

Los fulares finos son perfectos para el calor

Verdadero: cuanta más tela llevas encima, más calor pasas.

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No se deben usar fulares gruesos cuando hace calor

Falso: no lo decide solo el gramaje. Un fular puede ser bastante grueso y aun así transpirable (y, por tanto, agradable con calor) gracias a un tejido suelto (como en la serie LittleLove) y/o a una mezcla con lino, seda o bambú. Si un fular es a la vez muy tupido y grueso, probablemente funcione mejor en días más frescos.

Un gramaje alto significa un fular grueso

Falso: aunque el gramaje alto y el grosor suelen ir de la mano y un fular de gramaje alto es pesado, no tiene por qué ser grueso: depende de la mezcla y del tejido. A veces un fular «grueso» o «medio» es ligero y, al revés, un fular «fino» resulta pesado por su densidad.

Un fular grueso es mullido en los hombros

Falso:

Depende del tejido y de la mezcla. Los fulares de doble tejido, incluso con gramaje medio, son más mullidos en los hombros que un fular denso y pesado. Además, una mezcla con lana es más suave que, por ejemplo, el lino.



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