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Lenny se ha escapado… otra vez

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A principios de octubre, las comunidades de porteo celebran la Semana Internacional del Porteo. En Polonia suele llamarse Semana de la Cercanía. En LennyLamb es momento de celebrar y promover el porteo y la crianza con apego allí donde se pueda.

Hace un año, con motivo de la Semana de la Cercanía, Lenny salió a conocer mundo. Abrazó, acompañó, hizo reír, hizo turismo y conoció a nuevos amigos. Volvió feliz, porque para mucha gente fue un encuentro especial. A Lenny le encanta que lo abracen, de eso nadie tiene dudas. Si lo recordáis, el año pasado Lenny y nuestro equipo no llegaron a tener una conversación sincera y, llamando a las cosas por su nombre, Lenny simplemente se escapó porque no podía esperar a nuevos encuentros. Podéis recordar lo que pasó el año pasado viendo este vídeo.

Este año iba a ser diferente. Lenny quería visitar varios lugares, y le ayudamos a planear un viaje seguro. Juntos concertamos encuentros, preparamos un mapa y –cuando todo estuvo planeado al detalle– Lenny salió a recorrer Polonia para abrazar, conocer y descubrir. El plan parecía tan sencillo como ir a la guardería y volver. Nos acomodamos en el sofá, con pañuelos a mano, dispuestos a seguir las noticias (sí, el tiempo sin Lenny siempre es una dura prueba para nosotros). ¿Os creeríais que un viaje bien planeado a unas cuantas ciudades de Polonia se convirtió en un thriller lleno de aventuras y en una lucha contra el reloj?

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Todo empezó de forma inocente y según lo previsto, con una visita a Krapkowice y Kędzierzyn-Koźle, donde un grupo de familias con Beata Galeczka al frente recibió a Lenny de maravilla. ¡Menuda visita! Mimos, abrazos, paseo por los alrededores, visita a la estación de tren… Se notaba que Lenny no tenía ninguna gana de irse, pero en Rybnik lo esperaban otras familias y otros niños en el Klub Spełnionego Rodzica (Club de la Madre y el Padre Felices).

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Esta vez todo fue según lo planeado. En la puerta lo esperaba la hospitalaria Basia Salamon-Szympruch. Hubo lágrimas de emoción y recuerdos (porque a Lenny le encanta Rybnik y sigue hablando de la clausura de la Semana de la Cercanía del año pasado con Mea Monika Osińska-Żabka). El tiempo voló y, a las 13:00, Lenny, con la maleta hecha, se preparaba para una nueva aventura, esta vez en Toruń, con Agnieszka Górska-Pukownik, en la asociación Instituto de Crianza, Toruńska Biblioteka Chustowa (Biblioteca de Fulares de Toruń).

Iba a ser la primera visita de Lenny a esta maravillosa ciudad de la astronomía y el pan de jengibre, así que estaba un poco nervioso. Por suerte, salió puntual. Toruń lo esperaba con todo listo y el café para Lenny, AL PARECER, olía de maravilla… Bueno, hasta que el mensajero en Toruń avisó de que el viajero no aparecía… Los teléfonos empezaron a sonar sin parar y enseguida comenzó la búsqueda en el querido Rybnik. Solo se pudo averiguar que se había marchado. Dejamos a vuestra imaginación los lugares de Toruń donde se buscó al desaparecido. Todo en vano. La búsqueda duraba ya horas; en la sede de LL, entre llantos y lamentos, se preparaba ya una ficha de desaparecido; cada llamada despertaba esperanza y luego aumentaba la desesperación… y, de repente, una de ellas fue la buena. No os lo vais a creer, pero Lenny, de alguna manera, ¡se había ido de Rybnik… de vuelta a Krapkowice! Beata Galeczka encontró a la oveja más buscada del mundo a punto de llorar. ¿Cómo pasó? No sabemos si alguna vez lo sabremos; solo sabemos que, cuando lo encontraron en Krapkowice, Lenny agitaba su billete viejo.

Es imposible describir lo contentos que se pusieron todos, pero la alegría pronto dio paso al susto: Lenny ya no tenía ninguna posibilidad de llegar a Toruń ni a Olsztyn, su siguiente destino. Esperamos que algún día pueda visitar esos lugares. Mientras tanto, el pan de jengibre de Toruń tendrá que esperar, igual que el paseo en barco por los alrededores de Olsztyn con Majka Mazur que Lenny tenía previsto (Majka lleva Chusty Olsztyn y era la anfitriona del siguiente encuentro).

Algo triste, pero con un cosquilleo de emoción antes del siguiente encuentro, Lenny partió hacia Pomerania. Gdansk lo recibió con alegría, con la Wszechnica Noszącego Rodzica (Academia de Familias Porteadoras) y Marta Alabrudzińska al frente. Fue un encuentro maravilloso: recuerdos del año anterior y la alegría de reencontrarse con la comunidad de la Academia, que no para de crecer. En su sede, el Habitat, se respira un ambiente de hogar, y los encuentros y talleres en los que Lenny pudo participar le dieron muchísima alegría.

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El ambiente era tan familiar que costó ponerse de nuevo en camino, otra vez hacia lo desconocido. Szczecin esperaba a Lenny. El pobre se entretuvo tanto en la acogedora Gdansk que casi pierde el tren. Por suerte, sus amigos no dejaron que se perdiera.

En Szczecin, la anfitriona fue Ada Stefańska, de la asociación Pomorze Zachodnie w Chuście (Pomerania Occidental en Fular). Un precioso domingo permitió a Lenny participar en un pícnic con las familias y disfrutar del sol y de los encuentros.

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Tras un fin de semana tan emocionante, tocaba volver a casa aunque fuera un rato. Lenny debía emprender el viaje de vuelta el lunes desde una librería encantadora, con cierto mensajero. Esperó impaciente la recogida desde mediodía (ya se sabe: como en casa, en ningún sitio). Por algún motivo, el mensajero no apareció. Cuando llegó al día siguiente, Lenny estaba algo ofendido porque tuvo que renunciar a pasar por casa, pero, valiente como siempre, decidió ir al encuentro previsto en Tomaszów Mazowiecki. El miércoles por la mañana lo esperaba la Asociación Absolutna Bliskość (Cercanía Absoluta) de Tomaszów Mazowiecki, con Agata Nagórniewicz al frente. Y aquí viene lo importante: Lenny estaba tan agotado de esperar más de un día en la puerta de la librería que, tras decirle al mensajero rezagado adónde iba, se quedó profundamente dormido. ¡Cuál fue la sorpresa de Agata cuando el mensajero que apareció en Tomaszów le entregó, en lugar del ansiado Lenny… un sobre! Convocamos al instante una conferencia telefónica y casi avisamos a la policía: todos estábamos convencidos de que era una petición de rescate, porque ¿quién iba a creer que Lenny se había perdido por segunda vez en una semana, y menuda semana? Por desgracia, la verdad era dolorosa: el mensajero rezagado lo había enviado a Katowice. Por supuesto, a Lenny no le importaría viajar a Katowice, pero no cuando le esperan niños, familias, abuelos, una tarta y el alcalde.

Nos tragamos el mal trago: Lenny tampoco llegaría a tiempo a dos sitios, Tomaszów y Piotrków Trybunalski. En Piotrków, el encuentro de la Semana de la Cercanía iba a organizarlo el Klub Piotrkowskich Mam (Club de Mamás de Piotrków), con Marta Bińczyk y Katarzyna Czajka. Los dos encuentros tuvieron que celebrarse sin Lenny. Esta vez Lenny ya no estaba solo dolido, sino realmente enfadado, por no decir furioso.

¿Os cansa solo leerlo? Muchas desventuras, ¿verdad? Por desgracia, aún no hemos terminado. A Lenny le quedaba un último encuentro en Zielona Góra, pero el camino resultó igual de accidentado. No queremos creer en la mala suerte, así que os contaremos cómo acabó la semana y decidiréis vosotros si fue mala suerte o no. Lenny volvió de Katowice, pero tan tarde que ningún mensajero pudo llevarlo más lejos. El viernes por la mañana empezó una lucha desigual para conseguir que llegara el sábado. Una empresa de transporte aceptó el encargo y prometió que se podría recoger a Lenny a buena hora el sábado por la mañana. Lo que el viernes fue una alegría se convirtió el sábado en una pesadilla: el punto de recogida estaba cerrado a cal y canto y no había forma de contactar con nadie. Damos las gracias a Sylwia Misiak (Nowoczesne Rodzicielstwo, Centrum Bliskości, asociación Przestrzeń 4a) por su constancia y determinación. Gracias a ella, ese mismo día se pudo averiguar dónde estaba Lenny y una cosa era segura: no estaba en Zielona Góra. A Lenny lo esperaban la televisión, las familias y los organizadores, y él, sin culpa suya ni nuestra, había acabado en… Katowice. Otra celebración más sin Lenny. Al final, Sylwia organizó un encuentro con Lenny el lunes. Estamos seguros de que Lenny nunca podrá agradecerle lo suficiente que, tras tanto tiempo perdido y solo, pudiera volver a abrazar y disfrutar de la compañía de familias y niños.

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