Tejido, cortado y cosido bajo un mismo techo

¡Fulares y mochilas llenos de felicidad y amor!

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Se las conoce como las hormonas del amor. La serotonina, la dopamina y la oxitocina forman un trío inseparable: cada una depende de las otras y, juntas, mantienen el equilibrio entre la alegría, el amor, la felicidad, el deseo y el apego. Nos ayudan a crear vínculos y mantenerlos, a disfrutar de la vida y a ponernos en marcha.

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La dopamina es la responsable de la sensación de placer y se libera con experiencias como el sexo o la comida. Es una pieza clave del llamado sistema de recompensa, que hace que deseemos algo. Hace que el mundo parezca bonito y sin problemas, y nos impulsa a estar activos y a actuar.

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Mientras la dopamina nos activa, el segundo neurotransmisor, la serotonina, nos tranquiliza.

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La serotonina es el elixir de la felicidad. Cuando sube su nivel, sentimos bienestar y plenitud y nos libramos de los deseos más mundanos, casi como en el nirvana. Controla los impulsos y nos da la sensación de tenerlo todo bajo control.

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Y, por último, está la oxitocina. Nos ayuda a crear vínculos con otra persona, y no solo al enamorarnos, sino en todas nuestras relaciones sociales.

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Nos hace más dóciles, más colaboradores, más empáticos y más confiados, pero también más generosos y más celosos. La oxitocina es conocida sobre todo como la hormona del parto y de la lactancia. Se libera cuando nos abrazamos, y con ella están relacionados la mayoría de los beneficios del porteo.

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Estas tres sustancias tan especiales han llegado a nuestros fulares y mochilas. Cada una de ellas está dentro de nosotros y disponible al instante. Basta con quedar con los amigos, abrazar a alguien querido o portear a tu bebé en un fular. ¡Sin cortarse, que hasta se puede tener una sobredosis!

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