Portear o no portear, esa es la cuestión…
Portear o no portear, esa es la cuestión…
¿Te interesa el porteo, pero aún dudas de si es para ti? ¿No sabes qué aportará a tu vida? Echa un vistazo a algunas de sus ventajas: ¡seguro que te convencen de que vale la pena probarlo!
- Cercanía
La necesidad de un niño de estar cerca de sus padres es de lo más natural: ¡no tiene nada de raro que un bebé pequeño pida que lo lleven en brazos casi todo el tiempo! Un bebé no es un «tirano», solo lucha por un derecho natural… Es mucho más fácil, y mejor para tu espalda, usar un fular o una mochila que llevar al bebé en brazos todo el rato.
- La mejor manera de calmar dolores y miedos
Dentición, enfermedad, estrés: son momentos en los que tu peque necesita todavía más cercanía. Un fular o una mochila lo reconfortan, le ayudan a calmarse y evitan la sobreestimulación.
- Hacer varias cosas a la vez
Tener las manos libres para las tareas diarias y para atender a los otros hijos es muy importante. Los bebés pequeños a veces son muy demandantes (sobre todo los llamados «bebés de alta demanda»). Es mucho más fácil afrontar el día a día con tu peque cerca, en un fular o una mochila. ¿Limpiar la casa? ¿Preparar la comida? ¿Leer un libro? ¿Hacer figuras con castañas con el mayor? ¡Sin problema! Porteando se puede hacer de todo.
- Movilidad
Portear es sinónimo de movilidad: no tienes que pelearte con el carrito en el barro, la nieve, los bordillos o las escaleras.
- Viajes
Un fular o una mochila ocupa mucho menos que un carrito, así que es más fácil llevarlo de viaje. Y se puede usar en cualquier sitio, con cualquier tiempo y sobre cualquier terreno (incluso en el desierto).
- Menos estrés para los padres
Cuando tu bebé está tranquilo y contento y tienes las manos libres, puedes hacer muchas cosas a la vez. Así te sientes más relajada y eres menos propensa a la depresión. Recuerda: ¡tu salud mental es muy importante!
- La belleza de la tela
Los fulares y mochilas creados por un auténtico taller de tejido están hechos con telas que responden a nuestra necesidad interior de belleza, igual que la ropa, los zapatos, los bolsos o las joyas.


