Teletrabajo con niños: ¿cómo sobrevivir sin volverse loco?
En pocos días, nuestro acogedor pisito, un lugar de paz y tranquilidad, se ha convertido en oficina, colegio, escuela infantil y guardería, donde el más pequeño llora cada vez que tocamos el teclado y los mayores montan una pataleta justo en mitad de la videollamada. Todos sabemos que las «actividades tranquilas» solo entretienen a los niños unos minutos y luego estos volcanes de energía entran en erupción...
Nuestros consejos no convertirán a vuestros hijos en mansos corderitos (al fin y al cabo, son niños normales, y Lenny lo entiende muy bien), pero quizá encontréis en este texto algo de inspiración para afrontar la nueva realidad.
El bebé
En lugar de sostener al bebé en brazos, podemos ponerlo en un fular o en una mochila portabebés: así lo tenemos todo el tiempo con nosotros ¡y con las manos libres! Es mucho más sano para nuestra espalda que intentar sujetar al bebé con un brazo y escribir con la otra mano.

También podemos hacer una hamaca con el fular, colgada por ejemplo de una mesa: ¡seguro que al peque le encanta!
El niño pequeño
Los mayores se lo pasarán en grande con portabebés y fulares para muñecos y peluches, especialmente recomendados para quienes tienen hermanos pequeños a los que portean en fular o mochila: ¡imitar a papá y mamá es muy divertido!


A los niños mayores seguro que no les disgusta un columpio de tela: a diferencia de otros accesorios de este tipo, una hamaca o un columpio de tela se puede montar en cualquier piso y, desmontado, apenas ocupa espacio.

¿Y qué más se puede hacer con un fular a mano? Lenny os cuenta...
- una cabaña: debajo de la mesa, en el balcón o en el jardín, ¿a qué niño no le gusta jugar al escondite?
- tirar de la cuerda, un juego tan viejo como el mundo que ayuda a quemar muchísima energía...
- saltar un fular atado a las patas de las sillas (una versión de la goma elástica si no tenemos una a mano)
- ejercicio de coordinación: saltar sobre un fular colocado en zigzag en el suelo, con los dos pies, a la pata coja o como se quiera, ¡lo importante es no pisar la línea!
- crepe/momia: envolver al niño en el fular (sin la cabeza, claro) y luego desenvolverlo haciéndolo rodar.
- Alfombra voladora: el niño se sienta en el fular y lo arrastramos por el suelo

¡Pasadlo bien!
¡A Lenny le encantaría conocer vuestras ideas!