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Cercanía en tiempos difíciles

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Si hace unos meses alguien nos hubiera dicho que viviríamos con miedo a un virus misterioso, que evitaríamos el contacto con la gente, que trabajaríamos casi siempre desde casa, que llevaríamos mascarilla y que miraríamos a los demás con temor, le habríamos tomado por loco. Los últimos meses han puesto nuestra realidad patas arriba. Sin embargo, la necesidad de cercanía sigue siendo la misma, ¡y en estos tiempos convulsos se ha vuelto aún más importante!

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La cercanía es una de las necesidades psicológicas más básicas del ser humano: cercanía con la familia, con otras personas, con la comunidad, con la «tribu»… Hoy, por motivos de seguridad, nuestro contacto directo con los demás se ha limitado a la familia más cercana y a quienes tenemos a nuestro lado cada día, ¡así que estemos cerca de ellos!

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Además del aspecto psicológico, estar cerca del niño durante la pandemia tiene también un lado práctico: un niño acurrucado en brazos de su madre o padre durante el paseo tiene menos contacto con el entorno, y controlamos mejor lo que queda al alcance de sus manitas (que luego acaban en la boca). Nosotros mismos tenemos las manos libres, lo que nos facilita cumplir las normas de seguridad y controlar lo que tocamos.

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¿Por qué portear en estos tiempos difíciles?

  • El porteo satisface la necesidad natural de cercanía, una necesidad que sin duda es una de las necesidades humanas básicas;
  • Los abrazos calman, tanto al niño como a los padres; hoy en día se han sumado nuevas preocupaciones a las de siempre, pasan muchas cosas y nos preocupamos mucho, y los niños lo notan, hablemos o no de temas difíciles delante de ellos, así que necesitan aún más cercanía
  • Los abrazos favorecen la liberación de endorfinas, que a su vez refuerzan nuestro sistema inmunitario
  • Portear al bebé ayuda a hacer las tareas urgentes en casa o en el teletrabajo mientras atendemos sus necesidades.
  • Pegado a sus padres, el niño está más protegido del exterior.
  • Al portear tenemos las manos libres, controlamos lo que tocamos y, por ejemplo, no llevamos gérmenes de los pomos de las puertas al manillar del carrito.

Cuidaos mucho. ¡Manteneos cerca!



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