El porteo, un amigo en los momentos difíciles
En un mundo perfecto, los niños no se ponen enfermos. Pero… no vivimos en un mundo perfecto y todos los padres viven el momento en que su hijo enferma por primera vez. Es un momento muy estresante para unos padres primerizos. Entonces es buena idea aprovechar el poder del porteo para ayudar a tu peque, y a ti, a superar esta etapa difícil. ¿Cómo puede ayudar un fular cuando tu hijo está enfermo? ¡Sigue leyendo!
1. Muchos abrazos
Un bebé enfermo se pone quejica enseguida. Necesita mucha atención, cuidados y cariño: solo se calma en brazos y cuesta dejarlo. Y no solo los bebés pequeños. También los niños más mayores, que en el día a día ya no piden brazos, quieren que los porteen cuando no se encuentran bien. Algunos tratamientos, como los aerosoles, se llevan mejor en el fular.
2. Cuida tu comodidad
Puede que un peque con fiebre quiera estar en brazos todo el día. Tu espalda es tan importante como su comodidad. Elige un fular que portee bien o una mochila perfectamente ajustada. No te permitas un anudado chapucero. Dedícale tiempo, ajusta el fular con cuidado, regula bien la mochila. Pide ayuda: no dudes en decir claramente lo que necesitas. Deja que el papá se encargue un rato y descansa.
3. Elige un fular o una mochila fácil de lavar
Hay muchas razones por las que un bebé puede encontrarse mal: dientes, infecciones respiratorias, gastroenteritis, vacunas. Algunas de estas dolencias pueden poner en peligro la limpieza del fular. Entonces se agradece que sea fácil de lavar. También es recomendable lavar el fular después de una infección. Si tienes una buena colección de mochilas y fulares, lo mejor es elegir dos favoritos, cómodos y fáciles de lavar, que puedas lavar después de la enfermedad.
4. Adapta el tipo de porteo a las necesidades
Algunos niños quieren estar en brazos todo el tiempo. Otros solo necesitan ratitos de porteo entre otras actividades. En esos casos, una bandolera de anillas puede ser la opción perfecta.
5. Las propiedades especiales de las telas
Algunas telas tienen propiedades especiales. Añadir seda, lana o viscosa de bambú mejora mucho la termorregulación (sobre todo la seda) y, lo que es más importante, estas telas absorben más humedad. Eso sí, estas mezclas suelen requerir lavado a mano. ¡Valora los pros y los contras!
6. El fular en el hospital
La mayoría de las enfermedades de los bebés duran poco. Al cabo de unos días podemos volver a la rutina. Por desgracia, a veces la enfermedad se alarga y requiere ingreso hospitalario. En esos casos, la ayuda de un fular o una mochila puede no tener precio. Ante todo, llevamos con nosotros un trocito de casa muy familiar que, junto con una persona que lo quiere, le da al bebé sensación de seguridad. Portear, mecer y acariciar son una forma maravillosa de cuidar a un bebé enfermo. También puedes usar el fular como hamaca en la cama del hospital.
¡La primavera está a la vuelta de la esquina! Os deseo mucha salud a ti y a tus peques. Cuando el sol caliente, se acabarán los mocos y los bebés porteados podrán ver cómo la naturaleza vuelve a la vida.

