Una pequeña historia sobre portear a niños mayores...
Mamá, ¿me coges?
Unas líneas sobre portear a niños mayores...

Guardo un recuerdo precioso de unas vacaciones en familia en la montaña, cuando bajábamos por el valle de Jaworzynka hasta Kuźnice desde el collado entre los Kopy. Hacía calor, llevábamos ya seis horas de ruta, cuando mi hija, que aún no tenía 3 años, por fin dijo: ¡Estoy cansada! Saqué la mochila portabebés de la mochila de excursión, me la puse a la espalda y seguimos. ¡Qué ricas nos supieron aquel día las tortitas de patata del refugio!

Como doula, acompañante en la crianza y asesora de porteo, todo en una, me encuentro bastante a menudo con la creencia de los padres primerizos de que, en cuanto el bebé empieza a andar... andará. Así, sin más, solo y siempre. ¡Qué sorpresa se les dibuja en la cara cuando les hago ver que no solo van a portear a su hijo mucho más tiempo, sino que es completamente normal! Yo misma recuerdo excursiones de vacaciones, paseos otoñales por el bosque y actividades para mi hija mayor, con la pequeña en la mochila. Y no solo porque una niña de 2 o 3 años ya estuviera cansada, sino también porque, hasta los tres años, le gustaba echarse una siesta más o menos larga entre las 12:00 y las 14:00. ¿Os imagináis quedaros en casa solo porque el niño está durmiendo? ¿Os imagináis correr por los senderos del bosque o por la playa con un carrito? Ya... yo tampoco...

El porteo importa. Es una muestra de cercanía, de amor y de atención a las necesidades del niño. Y no caduca de repente ni se queda obsoleto en cuanto el peque empieza a andar y a correr solo. Aunque ese niño de 1, 2 o 4 años muestre con fuerza su necesidad evolutiva de moverse y hacer las cosas por sí mismo, sigue siendo un niño con fuerzas limitadas, que puede agotarse en un segundo o, de repente, simplemente querer sentir la cercanía de un adulto importante para él. Sin trampas ni intentos de «manipular» a los padres. Y aunque a veces el mundo intenta convencernos de que no debemos portear demasiado «porque se va a acostumbrar», en esos momentos conviene recordar que la cercanía es importante, se tenga 1 mes o 70 años.

¿Me diréis que una niña de 3 años ya no es un peso pluma y que no es tan fácil cogerla cada vez que lo pide? ¡Claro que no! Pero ¿es motivo suficiente para no cogerla en brazos, no bailar con ella, no explorar el mundo juntas? ¡En estos casos las mochilas ergonómicas son una gran ayuda! Blandas, con un panel ancho, a ser posible regulable, porque así se pueden ajustar perfectamente a ti y a tu hijo. Con la mochila, el peso del niño se reparte uniformemente entre los hombros, la espalda y la barriga del adulto, y aunque se nota, es claramente más ligero. ¿Tanta diferencia hay? Mi otro recuerdo de vacaciones es un día en el lago en que a mi hija de 2 años le entró sueño de repente, así que decidí ir con ella a la cabaña para acostarla a la sombra. No llevaba la mochila porque, al fin y al cabo – ¡ja, ja! –, ¡no era su hora de la siesta! Por desgracia, resultó que ya no podía andar sola, así que la cogí en brazos... Ay, sí, cuando llegamos tenía clarísimo lo cómodo que es llevarla en la mochila. ¿Os acordáis de llevar a un niño pequeño a la cadera? ¿Es cómodo a la larga? Pues eso.
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Como acompañante en la crianza, presto atención a lo que nos resulta natural, también como especie: la cercanía, el porteo, el colecho, responder a las necesidades, crear un vínculo seguro. Como asesora de porteo, me preocupo mucho de que se portee con seguridad, tanto para el niño como para el adulto. Como madre de dos hijas, disfruto de mochilas ergonómicas seguras, cómodas y respetuosas con el desarrollo, que puedo usar no solo cuando el niño aún no anda, sino en cualquier situación que lo requiera. Ya sea como madre de una niña de 1 año cansada después de la guarde, de una niña de 3 años activa que camina encantada por la montaña con el resto de la familia o de una niña de 5 años cuando voy corriendo, ya tarde, a recoger a la mayor al cole...
El porteo es genial y tiene el maravilloso poder de acercarnos. Si puedo ayudarme con un equipo cómodo y seguro, lo uso encantada. Porque quiero portear. Mientras mis hijas lo necesiten.
Autora: Zuzanna Kołacz-Kordzińska