Tejido, cortado y cosido bajo un mismo techo

¿El porteo excluye el carrito?

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¡No lo cojas tanto, que se acostumbra! Comentarios así pueden hacer tambalear tu convicción de querer portear solo en fular o mochila. Sobre todo cuando ves que un paseo o la compra diaria son mucho más fáciles con el carrito.

Entonces, ¿quién tiene razón? ¿El fular y el carrito son incompatibles?

Para nada. Hay familias que solo usan fulares. Pero la mayoría de las familias porteadoras también usan carrito y eligen en cada momento lo que mejor les va. Elegir un fular o una mochila no significa renunciar al carrito. Hay momentos en los que el fular será la única opción. Y hay otros en los que el carrito parece la elección perfecta.

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Ventajas del porteo

Portear en fular o en una mochila ergonómica tiene muchas ventajas. Los recién nacidos y los niños pequeños necesitan mucho contacto; con tu bebé cerca es más fácil crear vínculo y asentar la lactancia. Los bebés porteados lloran menos. Además, el porteo resulta cómodo en muchas situaciones. Ayuda a seguir con tus aficiones y da libertad. Escucha con atención a tu bebé y a ti misma. Daos tiempo para conoceros.

«No hay ninguna razón para aplazar las necesidades de los niños. Los niños no manipulan a sus padres.» – Rosie Knowles

La ayuda de la familia

Si tu pareja o tu madre quiere sacar a pasear a tu peque en el carrito, aprovecha. Échate una siesta, relájate, regálate un rato para ti. Lo necesitas.

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La edad del niño

Los primeros años de vida son una etapa de cambios rapidísimos. El niño cambia muy deprisa. El recién nacido puede estar contigo todo el día. Pero eso no dura mucho. Espera un año y estarás persiguiendo a tu hija por toda la casa y poniendo cierres de seguridad. Y aun así encontrará la manera de tirarlo todo al suelo. Mientras tu peque necesite cercanía, dale toda la que puedas. Cuanta más seguridad sienta, con más valentía descubrirá el mundo.

El tiempo

Quienes viven en un clima templado no están acostumbrados a las altas temperaturas, y portear puede resultar incómodo. Esos ratos puedes pasarlos a la sombra, sobre una muselina fresquita de bambú y con una limonada fría en la mano. Usa la mochila por la tarde-noche, cuando bajen las temperaturas.

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Sé flexible

Si te vas a la montaña o a la playa, el fular puede venirte genial. Si las condiciones lo permiten y hay sitio en el coche, llévate también el carrito. Hacer la compra porteando es más fácil: te mueves mejor entre pasillos y percheros. Pero si quieres comprarte ropa, puede que solo puedas hacerlo con el carrito.

Deporte

Ni la mochila ni el fular son adecuados para hacer deporte. Pero existen carritos especiales con los que puedes salir a correr.

Los comienzos son, sin duda, un reto. Busca cosas que te ayuden a ahorrar tiempo. Creemos que los fulares y las mochilas son imprescindibles en la canastilla: gracias a ellos descubrirás fácilmente este precioso viaje que es la crianza.



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